Ligamento cruzado anterior (LCA)


Plastia ligamento cruzado anterior

El ligamento cruzado anterior (LCA) es uno de los cuatro principales ligamentos de la rodilla humana. El LCA se origina en la profundidad de la zona intercondílea del fémur distal y sus fibras proximales salen en abanico a lo largo de la pared medial del cóndilo femoral lateral. Con dos partes diferenciadas,  la anteromedial y posterolateral, nombrados de acuerdo a su inserción en la meseta tibial. Estas fibras se insertan en la espina anterior de la tibia, muy cerca del cuerno anterior del menisco interno.


Una lesión en el ligamento cruzado anterior puede ser una lesión muy determinante para el correcto funcionamiento de la rodilla, especialmente en los atletas. El LCA es un ligamento importante para la estabilidad de la rodilla.

La lesión del LCA se puede provocar por la hiperextensión extrema de la rodilla a más de 10º de su posición normal, o bien por el contacto directo, cuando la rodilla recibe un impacto en la parte frontal del muslo mientras la pierna está en una posición fija.

El LCA puede lesionarse en la práctica de deportes de contacto. Se ha demostrado que las mujeres que participan en los deportes son más propensas a tener lesiones del LCA que los hombres.

Una rotura del LCA puede ser diagnosticada por el propio paciente, por un sonido oído en del impacto, el hinchazón de la rodilla después de un par de horas y el dolor intenso al doblar la rodilla.


Una rotura del LCA no se puede solucionar con la sutura directa del tendón, por lo que el ligamento debe ser sustituido por un nuevo tendón que provenga de otra parte de la pierna o de un donante fallecido. El propósito de la reconstrucción del LCA es la de convertir a la rodilla intervenida en estable. Esto significa que, una vez intervenido usted puede ser capaz de volver a la práctica del deporte.


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